Y aprendí a no juzgar... Y aprendí a callar a tiempo... Y aprendí a escuchar... Y aprendí a tener paciencia... Y aprendí a perdonar... Y aprendí a confiar... Y aprendí a hablar con dulzura... Y aprendí a comprender... Y aprendí a tener fé... Y aprendí a valorar las pequeñas cosas... Y aprendí a no guardar rencor... Y aprendí a soñar... Y aprendí a volar... Y aprendí a acompañar... Y aprendí a no compadecerme... Y aprendí a abrir los ojos... Y aprendí a no llorar... Y aprendí a sonreir... Y aprendí a luchar por lo más querido... Y aprendí a caminar... Y aprendí a amar...
Reconozco que estoy preocupada. Y ahora qué, me pregunto... Esto va a ser una auténtica aventura. Pero hay que tener esperanza. Y esa esperanza se me está mostrando de muchas formas estos días.
Ya he comentado mi pasión por todo lo musical. Y estos días he estado asistiendo a conciertos que me apetecían desde hacía mucho y que se han presentado casi sin avisar. Han sido conciertos íntimos, en pequeños bares y más bien escondidos en las calles de Sevilla.
Algunas canciones me han traído recuerdos preciosos y dolorosos al mismo tiempo. Otras han sido como un soplo de aire al alma. Os dejo la letra de una. El video de otra y la música (a la derecha) de otra.
- Yo te vi primero - Fede Comín - (La tocó junto a Elena Bugedo a petición mía)
Que yo te vi primero, subiste en la estación Avellaneda, y acomodando el cauce de tu pelo, me desorientaste la marea. Y te sentaste a mi costado, y pude verte de perfil, y fueron sonrisa tus labios, y yo no supe qué decir.
Que yo te vi primero, venía muy cansada del trabajo, el tren me abrió sus puertas a tu cielo, que despejó mi día atormentado. Y me senté a tu lado, y sólo pude sonreír, y así estuve esperando, que me invites a vivir.
Lo que dura este segundo, este no decir nada, este que pasará que no sé cuál es tu rumbo ni la coordenada en que te escaparás. Dame dos o tres minutos que busco palabras en el corazón, y así va girando el mundo entre lo que ha sido y lo que no se dio.
Yo me bajé primero, dejándome pasar dos estaciones, improvisé un adiós en mi pañuelo, sonaban a fusiles los vagones.
Te di en el aire un beso y una resignación, me diste un parpadeo y un verso en mi canción.
Como no se qué estaré haciendo ni dónde estaré dentro de un mes (aunque espero algo que me guste y en algún sitio interesante...). He decidido que dentro de lo posible no voy a decir que no a nada que me propongan. Los que me conocen bien, saben que hago todo lo posible siempre en apuntarme a todo... pero ahora lo intentaré más aun.
Esta semana por ejemplo he tenido de todo. Un concierto a última hora. Un cantautor en el centro de Sevilla. Me encantó y me lo pasé bastante bien con los amigos con los que fui. Según mi mejor amigo, al que sólo pude engañar una vez para ir a un concierto de estos (así funcionan estás cosas...), un concierto de alguien a quien conocen en su casa a la hora de merendar, jeje. Pese a eso, allí había muchos que conocían su música, invitó a algunos a subir e interpretar sus canciones y yo quedé encantada.
También he tenido dos cumpleaños. El primero una sorpresa para la homenajeada. Una chica mexicana muy dulce a la que le encantó encontrar "por casualidad" a unos amigos sentados en un bar al que ella precisamente iba convencida por un actor merecedor de un Oscar, según sus palabras textuales. Fue una noche divertida. El segundo, me ha hecho conocer entre cerveza y cerveza, gente bastante interesante: alguien que desayuna un domingo por la mañana con directores de banco, una chica encantadora medio venezolana medio francesa y amigos de amigos, y es que Sevilla es muy pequeña.
Una noche de flamenco. Y mira que no soy mucho, o mejor, nada de eso... Pero una amiga bailaba y nos lo comentó. Finalmente fui y quedé impresionada. Que pasion. Vibración más bien. Un despertar de muchos sentidos en un baile. Increible.
Y también una noche de encuentro. Una medio sorpresa, gracias a mi móvil. Una alegría inmensa y un abrazo que intenté que expresara esa alegría de ver a una persona. Una persona que hace años era una más en mi entorno, y que el tiempo, el espacio y en estos últimos meses, las ondas han hecho que le tenga especial cariño. Una noche interesante.
Ha merecido la pena el cansancio que ha traido la semana. Amigos y más amigos rodeados de situaciones y sitios muy interesantes. Y esta semana espero que más. A quien me llame: claro, por qué no?
En realidad, este blog nació para intentar animarme a mi misma de que nunca es tarde y que siempre se llega a tiempo a todas partes. Creo que no soy la primera ni la última que pasa por momentos en los que uno se pregunta ¿qué demonios estoy haciendo aquí? ¡Aquí no es dónde quiero estar! Quiero hacer realidad mis sueños. Quiero saber cuál es mi camino en la vida y quiero tener el valor suficiente para llevarlo a cabo.
Valor. Creo que todos tenemos amigos que se han enfrascado en una aventura u otra buscando encontrarse a sí mismos. Y todos les hemos dicho en algún momento: tú sigue, que esto te saldrá bien, seguro que sí. Pero cuando es uno mismo el que tiene que tomar una decisión como dejar un trabajo, por el mero hecho de que no te llena, no te hace feliz, no te entusiasma; y enfrascarse en un camino que no sabes dónde te llevará... Ahí no lo vemos tan claro. Nos entra miedo ¡Yo por lo menos estoy atemorizada!
Eso es lo que he hecho. He dejado el trabajo. Bueno, lo dejaré en un mes. Hablé con mi jefa. Una conversación educada y corta. Eso sí, sin callarme los motivos de mi marcha. En términos generales, digamos que ella tiene su punto de vista de la situación y yo el mío. Y son totalmente distintos.
Parece de locos. Dejar un contrato mal pagado pero estable por un sueño que no sabes dónde te llevará. Yo lo tengo más sencillo que otros, de eso soy consciente. Tengo algo ahorrado. No tengo hipoteca ni carga familiar. Se que muchos lo tienen más complicado que yo. Pero de todas formas, creo que no hay que rendirse nunca. Yo estoy atemorizada sí, pero si llego a saber lo bien que me iba a sentir después de hacer lo que he hecho. Lo hubiera hecho antes. Estoy feliz. He vuelto a llegar a tiempo.
Los hay que lo escriben en su diario, esperando que algún suspiro lleve sus palabras a algún oído que esté esperando un susurro. Hay quien lo manda como mensaje en una botella esperando que la marea lo lleve a su otra orilla. Yo lo escribo aquí.
Alma mía sola, siempre sola, sin que nadie comprenda tu sufrimiento, tu horrible padecer; fingiendo una existencia siempre llena de dicha y de placer, de dicha y de placer...
Si yo encontrara un alma como la mía, cuantas cosas secretas le contaría, un alma que al mirarme sin decir nada me lo dijese todo con su mirada.
Un alma que embriagase con suave aliento, que al besarme sintiera lo que yo siento, y a veces me pregunto que pasaría si yo encontrara un alma como la mía.
Escuchad la versión de Pedro Guerra en su último disco. A la derecha otra canción suya con unos versos de Neruda.
* Nana - José Antonio Delgado * Sea - Jorge Drexler * Antes de Amarte, Amor - Pedro Guerra * Para Nada - Rosana * Ojos y Legañas - Paco Bello * Antes de que cuente 10 - Fito y Fitipaldis * Sobra la luz - Fito y Fitipaldis * Raise it up - August Rush Soundtrack * Todo se Transforma - Jorge Drexler * Yo vengo a ofrecer mi corazón - Fito Páez * Seguiremos - Macaco * Me agarraste - Quique González y Jorge Drexler * Está pasando Noviembre - Eros Ramazzotti * Black is the Colour - The Corrs * I believe in Love - Dixie Chicks * Llegaremos a tiempo - Rosana